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TIEMPO DE DECOMPOSICION DE ALGUNOS RESIDUOS

La preservación de l'entorno en que vivimos también se conoce con el comportamiento y las acciones que tomamos todos los días. Tirar en la calle, en el mar o en un césped, cualquier tipo de residuos producen en cada caso una alteración o daño real.

Aquellos que puede parecer simplemente gestos distraídos de incivismo, contribuye en cada caso a la contaminación del agua, de la tierra, y del aire. Para entender mejor los efectos producidos sobre el ambiente a nuestro alrededor del abandono descuidado de los residuos serìa suficiente considerar los tiempos en que se degradan, ensuciando y contaminando, algunos objetos de uso comùn.

“Cuando se derriba el ùltimo àrbol, se come el ùltimo pez, y la ùltima corriente de agua serà contaminada, se darà cuenta de que no puede comer el dinero.”

Esta profecìa se està convirtiendo en una realidad cada vez màs brutal y inminente. Desafortunadamente aùn hoy no todos estàn conscientes de los horribles daños que nuestro estilo de vida est´causando a la naturaleza.

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Tiempo de descomposición de algunos residuos:

CHICLES: 5 años.
Un trozo de chicle masticado se convierte en ese tiempo, por acción del oxígeno, en un material súper duro que luego empieza a resquebrajarse hasta desaparecer. El chicle es una mezcla de gomas de resinas naturales, sintéticas, azúcar, aromatizantes y colorantes. Degradado, casi no deja rastro. Bueno pues sí que desaparecen, pero 5 años son muchos años. La de chicles que se pueden escupir al suelo en 5 años, y de cuantos libros de familia nos podemos acordar en ese tiempo cuando pisamos de pleno uno de esos pegajosos residuos que nos pueden amargar la mañana.

LATA DE GASEOSA: 10 años
Ese es el tiempo que tarda la naturaleza en transformar una lata de refresco o de cerveza al estado de óxido de hierro. Por lo general, las latas tienen 210 micrones (Micrón, medida de longitud que
equivale a la millonésima (10-6) parte del metro) de espesor de acero recubierto de barniz y de estaño. A la intemperie, hacen falta mucha lluvia y humedad para que el óxido la cubra totalmente.

VASOS DESCARTABLES: 1.000 años
Los vasos descartables de polipropileno contaminan menos que los de poliestireno - material de las cajitas de huevos-. Pero también tardan en transformarse. El plástico queda reducido a moléculas
sintéticas; invisibles pero siempre presentes.

COLILLAS: 1 a 2 años
Bajo los rayos del Sol, una colilla con filtro puede demorar hasta dos años en desaparecer. El filtro es de acetato de celulosa y las bacterias del suelo, acostumbradas a combatir materia orgánica, no
pueden atacarla de entrada. Si cae en el agua, la desintegración es más rápida, pero más contaminante.

BOTELLAS DE PLASTICO: 100 a 1.000 años
Las botellas de plástico son las más rebeldes a la hora de transformarse. Al aire libre pierden su tonicidad, se fragmentan y se dispersan. Enterradas, duran más. La mayoría está hecha de tereftalato de polietileno (PETE), un material duro de roer: los microorganismos no tienen mecanismos para atacarlos.

BOTELLAS DE VIDRIO:
4.000 años
La botella de vidrio, en cualquiera de sus formatos, es un objeto muy resistente. Aunque es frágil porque con una simple caída puede quebrarse, para los componentes naturales del suelo es una tarea titánica transformarla. Formada por arena y carbonatos de sodio y de calcio, es reciclable en un 100%.

TETRA-BRIK: 30 años

Los envases tetra-brik no son tan tóxicos como uno imagina. En realidad, el 75 % de su estructura es de a (celulosa), el 20 de polietileno puro de baja densidad y el 5 por ciento de aluminio. Lo que tarda más en degradarse es el aluminio. La celulosa, si está al aire libre, desaparece en poco más de 1 año.

CORCHOS DE PLASTICO: Más de 100 años
Los corchos de plástico están hechos de polipropileno, el mismo material de las pajitas y envases de yogur. Se puede reciclar más fácil que las botellas de agua mineral (que son de PVC, cloruro de
polivinilo) y las que son de PETE (tereftalato de polietileno).

BOLSAS: 150 años
Las bolsas de plástico, por causa de su mínimo espesor, pueden transformarse más rápido que una botella de ese material. Las bolsitas, en realidad, están hechas de polietileno de baja densidad.
La naturaleza suele entablar una "batalla" dura contra ese elemento. Y por lo general, pierde.